La presente edición de TIEMPO DE VIAJAR incluye dos interesantes reportajes: El primero de ellos dedicado a BRUJAS la ciudad belga conocida como la Venecia del Norte. En un segundo reportaje realizamos una interesante visita al PALACIO DE GOLESTAN auténtico esplendor persa en la capital iraní. Y en los Destinos Mágicos invitamos al lector a realizar un recorrido por la CRIPTA DE SAN ANTOLÍN maravilla visigótica del siglo VII, situada bajo la actual catedral de Palencia. Excelente el capítulo gráfico en la Galería de Fotos. http://info-tiempodeviajar.blogspot.com Adéntrate en las páginas de TIEMPO DE VIAJAR, donde siempre encontrarás reportajes, una amplia galería de fotografías, noticias, curiosidades y todo lo relacionado con el mundo del viaje y la aventura. Incluso tienes un contacto por si quieres formular alguna consulta.

BARCELONA: UNA CIUDAD QUE LANGUIDECE



Nos hubiera gustado publicar en estas páginas un reportaje positivo y entusiasta sobre Barcelona, pero en la actualidad la Ciudad Condal no tiene nada que ver con aquella vibrante y apasionada que vivió las jornadas de los muy recordados Juegos Olímpicos del 92, absolutamente nada que ver.
La Barcelona de hoy sigue recibiendo turistas, no en balde reúne muchos atractivos culturales y un patrimonio arquitectónico fantástico, sin embargo, quienes muestran un manifiesto descontento son los barceloneses normales que están insatisfechos y no se sienten cómodos en su propia ciudad. Y tienen sus motivos.
Según informaciones publicadas, el índice de criminalidad ha aumentado de forma harto alarmante, del mismo modo crecen los robos con violencia y demás actos vandálicos. La seguridad se ha convertido en un grave problema en los últimos meses. La gente no se siente segura y hay algunos barrios en los que circular por sus calles se ha convertido en un motivo de preocupación.
Cierto que, al parecer en las últimas fechas hay más vigilancia y los miembros de los cuerpos de seguridad patrullan en algunos sectores, dando en lo posible una sensación de más control. Pero lo cierto es que los delincuentes siguen campando a sus anchas, sabedores de que en su mayoría (90-95%) después de ser detenidos apenas si tardan unas horas en volver a quedar en libertad.
Las líneas regionales de ferrocarriles tienen problemas con demasiada frecuencia, anulaciones, retrasos, etc. dejando a los usuarios sin los servicios que deberían tener. El transporte público, sigue siendo un problema endémico, además de los aparcamientos, las conexiones con el aeropuerto, los pisos ocupados por traficantes, manteros, peleas callejeras… Son muchos quienes aseguran que Barcelona ya no figura entre las mejores capitales europeas y ha descendido considerables puestos en el ranking.
La alcaldesa, que sigue muy preocupada por salir en televisión y en las fotos de los periódicos, continúa sin hacer autocrítica con su gestión y no hace más que repetir una y otra vez que “la culpa es de los demás”. Ella quiere suprimir la circulación de los coches por la ciudad, pero para eso hay que mejorar y mucho el transporte público. Y no es el caso.
¿Por qué? ¿Debido a que tiene que asumir los problemas de una gran ciudad?
Mentira. Una gran mentira.
Lo que sucede es que quienes gobiernan no lo hacen. En lugar de preocuparse por los ciudadanos, en la mayoría de los casos están ocupados en otros menesteres, como alentar manifestaciones, discutir constantemente las decisiones del gobierno del país, reunirse con sus partidos para no solucionar nada, colocar símbolos, banderas y hasta abrir nuevas embajadas en países extranjeros, todo ello sin darse cuenta de que los extranjeros son eso, extranjeros, pero no son tontos. Si vienen, ellos saben sobradamente la Barcelona que se van a encontrar, de hecho en muchos periódicos de allende nuestras fronteras ya se publican informaciones no aconsejando visitar la Ciudad Condal por falta de seguridad.
Y entre todo este desbarajuste de organización ciudadana, el barcelonés normal, el que estima a su ciudad y en la que quiere sentirse como en su casa, el afortunado trabajador que cada mañana acude a su lugar de labor o el pensionista que sólo pretende vivir en paz y con tranquilidad, se sienten defraudados e insatisfechos porque observan como la ineptitud de quienes gobiernan sólo acarrea inconvenientes que les hacen mostrar un ostensible disgusto por vivir en su propia ciudad, una Barcelona que ya no es lo que era.
Lamentablemente es así. Nos hubiera gustado publicar un reportaje brillante y positivo sobre Barcelona, pero, al menos por el momento, ello no es posible. Mientras tanto, la ciudad sigue languideciendo paulatinamente. Mucho tendrán que mejorar las cosas o cambiar los políticos y gobernantes que son los máximos responsables. Paciencia, más paciencia.