La presente edición de TIEMPO DE VIAJAR incluye dos interesantes reportajes:

El primero está dedicado a TAORMINA, un enclave con especial encanto asomado al mar Jónico. En un segundo reportaje y viajando a través de la Historia, visitamos SAN PABLO DEL CAMPO, arte románico en el corazón de Barcelona.

Y en los Destinos Mágicos proponemos un excitante viaje para descubrir a LOS TIGRES DE RANTHAMBHORE, en la India.

Excelente el capítulo gráfico en la Galería de Fotos.

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PARQUE CORBETT



HOGAR PARA UNA INFINITA VARIEDAD DE PÁJAROS

Ubicado en medio de las estribaciones  de Kumaon, el Parque Nacional Corbett ocupa un lugar especial entre todos los Parques Nacionales de la India. Conserva la riqueza de la flora y la fauna que atrae a visitantes de todas partes del mundo.
El majestuoso bosque de Saal, las frondosas colinas de vegetación mezclada y variada desde su cumbre; las anchas llanuras de pampas con racimos de árboles y plantas; los amplios espacios abiertos con su crecimiento exuberante de pasto verde frondoso, los árboles y la selva pintados con un color verde suave; los canales de agua reluciente que tuercen por las praderas de un verde asombroso; los barrancos estrechos que van dentro de las colinas, así como las cascadas pintorescas, prestan una grandeza singular al ambiente sereno de este país de bosque. Aquí los visitantes pueden observar a una multitud de los magníficos seres del cielo en el anfiteatro extenso de la naturaleza.
La diversidad del escenario se refleja totalmente en su rica variedad de pájaros. Muchos de ellos hermosos y característicos, tales como los picamaderos, palomas, lechuzas, cuclillos, faisanes, papamoscas, etc. se encuentran en las áreas de bosque de esas estribaciones. Desde luego, la variedad de especies atractivas hace que el observar los pájaros en el Parque sea un pasatiempo muy agradable, con el placer agregado de caminar por el hermoso escenario.
La reserva extensa de agua formada por la construcción de un dique en Ramganga, en Kalagarh, provee refugio a muchas especies de pájaros que visitan al subcontinente indio en el invierno. Los espectaculares grupos de aves migrantes es una de las atracciones especiales.
Resulta un placer observar un baya construir su nido o verle con un hilo largo rasgado de una hoja o de pastos; o una bandada de zorzales, petirrojos o mosquiteros cantando melódicamente para dar la bienvenida al amanecer; o un grupo de sylvidas que avisan a los habitantes de la selva de un peligro próximo; o un pavo real solitario emitiendo su llamada para atraer a las hembras. Grupos grandes de pájaros emigrantes (visitantes invernales) esquivas, gansos, cormoranes, etc. que aterrizan en el Ramganga para descansar y alimentarse en el camino a lugares distantes en el subcontinente indio; y hacen actos excitantes en este jardín de la naturaleza. Los visitantes quizás no puedan llegar a imaginar que el mundo de los pájaros puede llegar a ser tan extenso, tan variado, colorido y hermoso.

GARGANTA DE OLDUVAI



CUNA DE LA HUMANIDAD

La meca de la arqueología en la Garganta de Olduvai habla del origen del ser humano. Se trata de una zona de barrancos considerada como la cuna de la humanidad ya que se está en la creencia de que fue aquí donde empezó la vida, en realidad el inicio de todo.
La famosa Garganta de Olduvai en Tanzania fue descubierta para la Arqueología por la familia Leakey y la mayor parte de la investigación en la década de los años 60 fue financiada por la National Geographic. Espectaculares descubrimientos de fósiles de homínidos y los que por entonces eran los yacimientos prehistóricos arqueológicos más antiguos de la Humanidad convirtieron a esta garganta en el centro de los estudios de la evolución humana. Aún hoy no existen en ningún otro lugar yacimientos de dos millones de años con el grado de preservación tan excepcional como los de Olduvai.

LA AVENTURA HUMANA
Los cambios climáticos producidos por la colisión de las placas tectónicas provocaron la formación de toda una serie de casquetes de hielo que sumieron el planeta en un invierno de miles de años de duración. A medida que las temperaturas y los índices de pluviosidad descendieron, los bosques fueron reemplazados por praderas, los pájaros desarrollaron nuevos patrones migratorios y los animales se vieron obligados a adaptarse o morir.
Hace unos cuatro millones de años, cierta rama de primates arborícolas comenzó a experimentar un nuevo modo de vida, se aventuró por las praderas, donde algunos de ellos llegarían a ser bípedos. Su capacidad cerebral se incrementó gracias a la novedosa experiencia de utilizar las manos (ahora libres) para fabricar herramientas que les ayudaran a sobrevivir en las más duras condiciones climáticas. Aquellos chimpancés bípedos evolucionaron rápidamente hasta convertirse en criaturas como los humanos, simios que aprendieron a comunicarse, cantar y hacer fuego.
Varias especies de aquellos humanos poblaron los continentes durante al menos dos millones de años y se desplazaron de un lugar a otro, llevando consigo a sus hijos y compartiendo todo lo que tenían. Vivían en armonía con la naturaleza y ello significaba mudarse periódicamente y así dar a la tierra tiempo para recuperarse. La población alcanzó los cinco millones de individuos.
Primero Australia y después América se vieron sacudidas por el desastre, ya que hace entre 40.000 y 10.000 años, la mayoría de los grandes mamíferos se extinguieron, lo que privaba a aquellos ecosistemas de los beneficios de algunas de las criaturas más poderosas del reino animal, tales como bóvidos, caballos y camellos. Entonces, hace unos 12.700 años, se produjo un repentino cambio climático; la última Edad del Hielo llegó a su fin y, tras ella, los habitantes del Mediterráneo y Oriente Medio, en un intento por sobrevivir se aventuraron en el desarrollo de una forma de vida experimental. Descubrieron cómo manipular la naturaleza por medio de la selección artificial, aprendieron a cultivar la tierra y a domesticar a los animales.
Una vez que el clima se hubo estabilizado, algunos grupos desarrollaron una forma de vida nómada, pudiendo llevar consigo a sus rebaños domesticados de vacas, ovejas, cerdos y cabras. Otros grupos construyeron asentamientos más permanentes, pueblos y ciudades, donde la práctica de la agricultura proporcionaba excedentes que servían para alimentar a una población que había dejado de estar ligada a la tierra.
Aparecieron los primeros exploradores, conquistadores, reyes, aventureros, artesanos, comerciantes y esclavos. En la incansable marcha hacia el nuevo mundo de las civilizaciones, la tradicional relación entre el ser humano y el resto del reino natural comenzó a alterarse hasta alcanzar límites insospechados.

GEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA
La Garganta de Olduvai o de Oldupai constituye uno de los lugares más importantes en el este de África en relación a yacimientos paleontológicos y arqueológicos prehistóricos olduvayenses y achelenses. Los barrancos de este cañón también son conocidos oficiosamente con el sobrenombre de “cuna de la humanidad”.
Está ubicada al este de la llanura del Serengeti en el norte de Tanzania, dentro de lo que es el Gran Valle del Rift, una gran depresión que comprende unos 2.900 kilómetros, donde la tectónica y la erosión han dejado al descubierto sedimentos de una antigüedad comprendida entre algo más de dos millones de años hasta hace unos 15.000 años (Plioceno superior – Pleistoceno).
El gobierno tanzano prefiere denominar el lugar con su nombre original masai de Oldupai, y así se encuentra escrito en todos los indicadores de carretera. El término proviene del nombre local de la planta sansevieria ehrenbergil, muy abundante en esta zona, cuya principal característica es que retiene en su interior agua, por lo que es masticada por elefantes y masais cuando este líquido escasea. La confusión se arrastra desde que llegaron los primeros exploradores alemanes a principios del siglo XX, que transcribieron incorrectamente su nombre original.
Hace millones de años este emplazamiento estaba ocupado por un gran lago, cuyas orillas se cubrieron con depósitos sucesivos de cenizas volcánicas. Hace medio millón de años la actividad sísmica produjo la modificación de la red fluvial, drenándose el lago y comenzando a erosionar los sedimentos. Actualmente, en las paredes de la garganta ha quedado al descubierto un conjunto estratigráfico de unos cien metros de espesor en el que se han diferenciado hasta siete niveles principales.
El conjunto sedimentario corresponde a depósitos de origen lacustre, aluviales y fluviales, con intercalaciones de tobas volcánicas.
Las capas de cenizas y piedras volcánicas (piroclastos) permiten realizar dataciones radiométricas, principalmente con los métodos de datación por potasio-argón y argón-argón y, por tanto, fechar los objetos que contienen o datar por encima o por debajo, según se ubiquen en la serie.
La Garganta de Olduvai, por ejemplo, tiene la distinción de tener los testimonios más antiguos de caza de elefantes, que se atribuye a Homo ergaster.

HISTORIA
El entomólogo Wilhelm Kattwinkel recolectó fósiles en el lugar en 1911, tras lo cual fue organizada una expedición dirigida por el geólogo Hans Reck, que dos años después descubrió un esqueleto humano. Los trabajos de excavación fueron iniciados por el matrimonio Louis y Mary Leakey en los años 1950 y fueron continuados durante el siglo XX por el profesor Fidelis Masao de la Open University of Tanzania con ayuda financiera del Earthwatch Institute. Hubo también equipos de arqueólogos de la Rutgers University.
Desde 2006 hasta la actualidad trabaja en este emplazamiento un equipo internacional financiado, en mayor parte, por entidades españolas, dirigido entre otros por los prehistoriadores Manuel Domínguez Rodrigo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, ambos codirectores del Instituto de la Evolución en África (IDEA).
En las proximidades de la Garganta de Olduvai está situado el museo que presenta exposiciones relativas a la historia de la garganta.

ANACONDA



LEGENDARIA Y MORTAL
La anaconda verde o común, conocida como “la asesina sigilosa”, es una serpiente constrictora de la familia de las boas, endémica de los ríos del trópico de Sudamérica. De todas las de su especie es la de mayor peso. Se han dado casos de humanos adultos atacados o incluso siendo sus presas.
Habita en las cuencas de los ríos Orinoco, Napo, Amazonas, Paraguay y el Alto Paraná. Cuenta con poblaciones en Guyana, Isla Trinidad, Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el norte de Paraguay.

DESCRIPCIÓN Y TAMAÑO
La anaconda es de color verde oscuro, con marcos ovales de color negro y ocre en los flancos. El vientre es más claro, y en la parte final de la cola muestra diseños de amarillo y negro que son únicos para cada ejemplar. El hocico está cubierto por seis escamas engrosadas, tres a cada lado, que constituyen el rasgo más distintivo que separa a las especies de Eunectes de las estrechamente relacionadas como boa.
La cabeza es estrecha y no presenta un cuello marcado. Las narinas y los ojos están en una posición elevada, facilitando así la respiración en el agua y la percepción durante los largos periodos que la anaconda pasa sumergida. Los receptores olfativos se encuentran en la lengua, como en todas las serpientes. El cuerpo es ancho y musculoso, adaptado a la forma de sus presas. El único sector de todo el cuerpo no cubierto por escamas se encuentra en la región caudal, en la zona de la cloaca, la cual presenta espolones en sus inmediaciones, que son restos atrofiados que otrora eran extremidades locomotoras.
Rara vez supera los quince años, aunque se documentan casos de hasta cuarenta años.
Aún se debate cuál de estas dos serpientes conocidas es la más larga. La anaconda es la mayor serpiente conocida al ser por mucho la más pesada y, cuanto menos, la segunda más larga, después de la pitón reticulada.
Las hembras, significativamente mayores que los machos, alcanzan un promedio de 4 a 8 metros de largo y un peso de 45 a 180 kilos, mientras que los machos alcanzan una longitud de 2,5 metros. Es el caso más marcado de dimorfismo sexual. En 1960 se registró una hembra cazada en Brasil con 8,45 metros de longitud y 227 kilos de peso. 
 Dieter Schmidt refiere que el récord lo tiene un ejemplar de 11,44 metros de longitud; en su libro Mantenimiento de las serpientes afirmó que si bien el Libro Guinness de los récords no lo reconoció, en 1944 se capturó un ejemplar en el río Orinoco, en Venezuela, que pesó 285 kilos y tenía 123 centímetros de circunferencia.

HÁBITAT Y COMPORTAMIENTO
La anaconda se siente a gusto tanto en los árboles como en el agua; prefiere los estanques de aguas quietas a las corrientes rápidas. Pasa la mayor parte del tiempo sumergida, acechando a su presa; la posición superior de las narinas le permite sumergir casi todo el cuerpo y su poderosa musculatura la hace una rápida nadadora.
Caza por lo general animales que se acercan a beber, sujetándolos con sus mandíbulas y aferrándose a ellos para enroscarse alrededor de su cuerpo y asfixiarlos. El ataque es extremadamente rápido, en algo más de diez segundos ya han sometido a su presa. Si encuentra la oportunidad de cazar en tierra, normalmente se descuelga desde una rama para sorprender a su presa. Se enroscan a su presa formando anillos con su cuerpo pero, por lo general, no es la fuerza de constricción lo que mata a la presa, sino que le impide respirar, presionando el tórax para imposibilitar la inhalación, y lo logran por la inmensa fuerza de su cuerpo.
La anaconda no tritura sus presas, su mandíbula se desencaja, permitiéndole tragar la presa entera y utiliza su fila de dientes interior (tienen cuatro filas de dientes, una ordinaria y otra en el paladar) para ir avanzando sobre su alimento e irlo introduciendo en su garganta. La digestión de una presa grande puede demorar varias semanas, durante las cuales la serpiente se encuentra casi inactiva y dormita en una rama o junto al agua.
Aunque pasa la mayor parte del tiempo en el agua, también sale a la superficie para capturar presas fáciles. Es capaz de comer animales de gran tamaño; el carpincho es una de sus presas más comunes, así como ejemplares jóvenes de tapires, pecaríes, ciervos y caimanes. Se alimenta también de huevos, aves, diversos roedores y otros reptiles menores.
Se han dado casos de humanos adultos que se han convertido en sus presas.
También existen anacondas caníbales, la mayoría hembras devoradoras de machos pequeños, posiblemente para asegurar la supervivencia durante la temporada seca, cuando escasean las presas.
En su fase adulta, las anacondas solo pueden ser depredadas por el jaguar (aunque raras veces), el cual es su mayor enemigo, aparte de los humanos.

REPRODUCCIÓN
El apareamiento de la anaconda se produce entre los meses de abril y mayo, las hembras atraen a los machos mediante una señal olfativa y éstos se congregan en torno a ellas a lo largo de varias semanas. En la última fase del cortejo, hasta una docena de machos se enrosca en torno a la hembra, luchando por acceder a la cloaca de ésta, formando una bola característica; pueden permanecer enroscados de este modo hasta quince días, muchas veces en aguas poco profundas hasta que la hembra -más grande y más fuerte- escoge al vencedor del duelo.
Durante la cópula propiamente dicha, los espolones del macho estimulan la región caudal de la hembra; ambas cloacas entran en contacto y las colas se enroscan mientras se produce la inseminación.
La anaconda no tiene particular valor comercial, aunque su piel se usa ocasionalmente en marroquinería. La principal amenaza para su conservación es la destrucción de su hábitat, así como la caza por quienes la consideran un riesgo para el ganado doméstico y los niños, sin tener en cuenta el papel que juega en el control de las plagas de roedores.
Existe la anaconda amarilla, también nativa de Sudamérica, de tamaño inferior a la anaconda verde. También vive en hábitats acuáticos, charcas, bancos de ríos y arroyos lentos. Su dieta incluye algunos venados, cerdos salvajes, grandes roedores y hasta peces.
La curiyú, como otros ofidios, es comestible asada o frita después de quitarle la piel y quitarle las vísceras cuidadosamente, dado que en ellas pueden tener parásitos. Por ser comestible ha sido uno de los diversos ingredientes alimenticios para las etnias indígenas en donde este ofidio se encuentra.

Un hallazgo arqueológico sitúa una batalla que libró el Cid Campeador



Junto a pruebas documentales, la excavación en un páramo de Zaragoza ayuda a situar un asentamiento musulmán cuya pista se perdió hace siglos


Una excavación en un páramo de Ateca (Zaragoza) presenta material taifal hispano musulmán del siglo XI o principios del XII que, junto a pruebas documentales, han ayudado a situar un asentamiento musulmán, cuya pista se perdió hace siglos, y que dio nombre a la cidiana batalla de Alcocer.
Cuenta el célebre Cantar de Mio Cid que Rodrigo Díaz de Vivar y su ejército tomaron Alcocer frente a los musulmanes con esta argucia: fingieron abandonar su campamento y cuando los habitantes de esta población se acercaron a una tienda abandonada, los del Cid les sorprendieron y tomaron el pueblo.
Otros 3.000 hombres más llegados desde Valencia fueron vencidos en una cruenta batalla por el Cid y los suyos, que prosiguieron el camino del destierro Jalón abajo, con un sustancioso botín en los bolsillos y tres mil marcos de plata, fruto de la venta de Alcocer a los pueblos cercanos.
Aunque la localidad de Alcocer tiene una gran importancia en el cantar de gesta, que se basa libremente en la figura del caballero castellano del siglo XI Rodrigo Díaz de Vivar, su pista se perdió hace siglos, lo que dio lugar a un debate entre los estudiosos acerca de la existencia real o no de ese asentamiento musulmán que se recoge en el cantar.
"Ha habido autores muy reconocidos que han pensado que Alcocer no ha existido nunca y que ese episodio fue un invento para realzar la figura del Cid", explica el historiador atecano Francisco Martínez, que indaga desde hace más de treinta años acerca de los pasos del personaje.
Los topónimos que aparecen en el Cantar, las pruebas documentales, así como una excavación previa en 2004 en el paraje de Ateca denominado La Mora Encantada determinaron que se trataba, de forma muy probable, de la ubicación del desaparecido asentamiento de Alcocer.
Evidencias que demuestran que ese lugar "por lo menos geográficamente no es pensado, sino que es real", defiende el estudioso, ya que el Cantar tiene un trasfondo biográfico y al tratarse de una gesta hay que averiguar qué episodios se basan en hechos reales y cuáles son imaginarios.
Una nueva excavación realizada el pasado diciembre por los arqueólogos José Luis Cebolla y Francisco Javier Ruiz y financiada por la Diputación Provincial de Zaragoza, corrobora que los restos de utensilios encontrados pertenecen a finales del siglo XI o principios del XII, por lo que podrían coincidir con la época del Cid.
Lo más curioso es que en el paraje se han encontrado grandes porcentajes de ceniza en la tierra, fragmentos quemados y restos de vasijas rotas en muchos trozos que dan señales, según el historiador, de que ese campamento musulmán fue abandonado precipitadamente y por causas no deseadas por sus pobladores.
Pero, ¿por qué esa aparente huida de los habitantes de Alcocer? Martínez enumera dos posibles razones: o bien realmente existió un episodio histórico relacionado con el Cid y el poblado se abandonó a finales del siglo XI, o bien el sitio fue quemado durante la conquista de Alfonso I el Batallador de la comarca de Calatayud en 1120.
"Si además excavas y lo que salen son restos de un poblado que tiene material cerámico del siglo XI y que está abandonado precipitadamente puede coincidir con la historia", relata Martínez en cuanto a las conexiones con el cantar.
De hecho, del actual camino del Cid que sigue las huellas literarias e históricas de Rodrigo Díaz de Vivar a través de las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante, los de Alcocer son, según el investigador, "los únicos restos cidianos de que se tiene constancia y se ha verificado que existieron en la época del Cid".
Ahora, el yacimiento aguarda tapado una posible nueva campaña para descubrir su extensión o cómo fue abandonado y los restos encontrados, que incluyen cerámicas barnizadas y utensilios domésticos, como un molino de mano o el mango de un cuchillo, serán restaurados.
A la espera de despejar incógnitas y fuera realidad o leyenda la batalla de Alcocer, uniendo todos los indicios toponímicos, topográficos y documentales, el sitio que se describe en el Cantar, "difícilmente podría ser otro que el de La Mora Encantada", defiende el historiador.