La presente edición de TIEMPO DE VIAJAR incluye dos interesantes reportajes:

El primero está dedicado al DELTA DEL RIO OKAVANGO, un paraíso de vida salvaje en el corazón de África. En un segundo artículo visitamos COSTA RICA, una maravilla natural.

Y en los Destinos Mágicos publicamos la segunda parte del reportaje especial UN VERANO EN MALLORCA.

Excelente el capítulo gráfico en la Galería de Fotos.

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BARCELONA EN EL CORAZÓN



Sirvan estas líneas para rendir nuestro más sincero y profundo homenaje a las víctimas de los atentados del pasado mes de agosto y a todas sus familias.

Barcelona es una de las ciudades más visitadas del mundo, no en balde recibe más de treinta millones de turistas al año. El objetivo resultaba claro y demasiado fácil para quienes sólo hablan el lenguaje del terror y quieren imponer el miedo a todos aquellos que no piensan como ellos y, por supuesto, viven al margen de la libertad y la democracia.
La Ciudad Condal es una urbe multicultural sin duda alguna, con un interesante patrimonio y abierta al resto de la Humanidad, de ahí que resulte atractiva al visitante que pretende conocerla, muy a pesar de lo que opinan algunos pseudo políticos ponzoñosos cuyas ideas son de todos sobradamente conocidas. No es pues de extrañar que, siguiendo la estela de lo ocurrido en Niza, Berlín, Westminster, Estocolmo, Londres, París, etc. el corazón de la ciudad, un lugar emblemático por excelencia, Las Ramblas, se convirtiese el pasado 17 de agosto por la tarde en el escenario de una masacre. Debiendo considerar, además, que posteriores investigaciones hayan determinado que otras poblaciones catalanas como Cambrils  y Alcanar (Tarragona) y Ripoll (Gerona) tuvieran estrechas vinculaciones con lo trágicamente sucedido en Barcelona.
Asomarse a Las Ramblas es tanto como hacerlo a una ventana al mundo. Por ella pasean, compran y se divierten gentes de todas las nacionalidades: ingleses, franceses, alemanes, italianos, japoneses y un largo etcétera. Y lo mismo sucede en otros enclaves de la ciudad, como son la Sagrada Familia, el Parque Güell o el Barrio Gótico, por citar sólo tres ejemplos. La diana para cometer un atentado había sido preparada para hacer el mayor daño posible, para descargar toda la crueldad y el fanatismo que corroe a los que viven desquiciados al margen de una sociedad que únicamente quiere vivir pacíficamente y en convivencia.
Con sus brutales asesinatos buscan notoriedad, que se hable de ellos y, en resumidas cuentas, que el miedo se instale entre la gente, y es ahí donde no hay que caer. Ellos matan, eso es cierto, pero son pocos y cobardes, pequeños grupos de desquiciados a los que un imam (que por cierto siempre permanece en la sombra) les ha conseguido adoctrinar y engañar con falsas promesas.
La unidad a la hora de combatir esta lacra del terrorismo es fundamental con inteligencia, máxima colaboración y coordinación política, judicial y policial de todos los estados y, por supuesto, de todas las administraciones. Es la mejor forma y la más efectiva de combatir a estos criminales. Los ciudadanos han estado a la altura y magnífica fue su respuesta, pero lamentablemente no así las instituciones entre las cuales existen preocupantes fisuras, como bien ha puesto de manifiesto en sus artículos la prensa extranjera y se demostró  de forma deplorable en la manifestación multitudinaria llevada a cabo días después. Como ya es sabido, lo de la tan cacareada “libertad de expresión” es solo el recurso de quienes carecen de sólidos argumentos.
El futuro de nuestra sociedad multiétnica depende de la máxima atención, la diligencia y la mutua colaboración de todos los que la integramos. Y eso incluye, claro está, a los musulmanes.
Barcelona ha vuelto a dar una imagen de sensatez ante el terror. A destacar, por supuesto, la intervención tras los atentados de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y Servicios de Emergencia, pero no menos remarcable la actitud solidaria de la ciudadanía. En estas ocasiones siempre surgen los llamados “héroes anónimos”, personas que auxiliaban a los heridos en plena calle, hoteleros, taxistas y comerciantes que albergaban en sus tiendas a los que escapaban del terror, la mayoría desconcertados turistas.
Ahora, la ciudad trata de despertar de la brutal pesadilla, quiere volver a la normalidad, aunque las imágenes del horror siempre permanecerán en el recuerdo.
La Ramblas vuelven a llenarse de paseantes y curiosos, más aún si cabe que antes, y ésta es la mejor forma de plantar cara a los asesinos y demostrarles que los barceloneses y quienes visitan la ciudad no se arredran ante estos fanáticos de la sinrazón y la locura.
El corazón de Las Ramblas sigue y seguirá palpitando.
¡No tinc por!  ¡No tengo miedo!

BOSQUIMANOS



UN PUEBLO QUE PODRÍA DESAPARECER DE ÁFRICA


Según cálculos recientes están repartidos en diferentes países africanos: unos 100.000 en Botswana, 35.000 en Namibia, 8.000 en Angola, 7.500 en la República Sudafricana, unos 1.500 en Zambia y finalmente un número reducido en Zimbabwe. Son pueblos que tienen una larga historia y genéticamente son similares a los primeros humanos que abandonaron África y colonizaron el resto del mundo.
Se llaman genéricamente bosquimanos o también san, basarawa, sho o ¡kung, tradicionalmente cazadores-recolectores que hablan algunas lenguas joisanas, caracterizadas por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos. La palabra bosquimano deriva del afrikáans boschjesman (hombre del bosque).
También su cultura material se considera emparentada con los primeros restos atribuidos a humanos modernos.
Sus antepasados ocupaban un extenso territorio, la totalidad de África austral, pero fueron desplazados hace unos 1.500 años por los bantúes y posteriormente diezmados o sometidos a trabajos por lo colonos holandeses, alemanes e ingleses.

FORMA DE VIDA Y COSTUMBRES
Se sabe bastante sobre la forma de vida de los bosquimanos, quizá porque ha sido uno de los pueblos más estudiados. Tradicionalmente han subsistido mediante la caza de antílopes y otros animales, y la recolección de frutos (especialmente el mongongo), semillas y tubérculos del bosque y del desierto. Sin embargo, el despojo territorial y la imposición de servidumbres han obligado a la mayoría a modificar su forma de vivir.
La relativamente extendida idea de los bosquimanos como cazadores y recolectores de la Edad de Piedra, errando libremente en los espacios abiertos, está lejos de la realidad actual. Lo más cierto es que debido al ambiente en donde viven desarrollaron un modo de producción cazador-recolector ya que en lugar del mero depredar los recursos naturales de su ambiente, su tipo de vida trashumante ha permitido la suficiente fertilidad y recuperación, además de la manutención de los ecosistemas desérticos (aunque para ellos ricos en nutrientes) y semidesérticos en los que habitan o habitaban.
Casi no existen bosquimanos en la actualidad que vivan tan sólo de la caza y la recolección (aunque muchos siguen practicando estas actividades como una fuente complementaria de alimentos) y la mayoría viven como pastores, trabajando a cambio de alimentos, o bien cobrando salarios mínimos como jornaleros, criados o en asentamientos del gobierno.
Buena parte de los bosquimanos actuales viven en la pobreza más absoluta, al carecer de tierra y otros buscan nuevas maneras de vivir como agricultores y ganaderos en la tierra que les queda, a la vez que siguen cazando cuando tienen ocasión. Un grupo de ellos en Namibia formó la Cooperativa de Granjeros Nyae Nyae, que recibe el apoyo de la Fundación para el Desarrollo Bosquimano.

HABLAN DIFERENTES LENGUAS
Entre las lenguas bosquimanos destacan la ¡kung, kung ekola o ¡xu, hablada por unas 5.000 personas en Namibia y Angola, la kung gogabis o kaukau, hablada por unas 3.000 personas en Namibia, y la kung tsumkwe o ju’oasi, hablada por 3.000 personas en Namibia y Angola. Los de Botswana hablan otras lenguas igual que los san, que son unos 16.000 en Namibia.
Son característicos de las lenguas de la familia joisana los chasquidos, diferenciando algunas de ellas hasta ochenta tipos diferentes de los mismos. Concretamente el 70% de las palabras comienzan con un chasquido, que se dividen en ingresivos cuando el aire entra en la boca, y egresivos cuando el aire sale de la boca.
Hay chasquidos bilabiales, por ejemplo, uno ingresivo que suena como un beso, y otros que se realizan con la lengua, dentales, alveolares, laterales o palatales. Según estudios genéticos recientes, es posible que exista una conexión entre la legua de los san o bosquimanos y la de los pigmeos, que en su origen también podría haber contenido estos peculiares chasquidos.

CONFLICTOS PARA DEFENDER SUS TIERRAS
Desde mediados de los años 1990, el Gobierno central de Botswana (predominantemente bantú) ha implantado una política de asentamiento con el objetivo de expulsar a los bosquimanos de su tierra ancestral en la reserva de caza del Kalahari y de asentarlos en aldeas recién creadas. Aunque las autoridades niegan categóricamente que el reasentamiento haya sido forzado, una resolución del Tribunal Supremo confirmó que el traslado era anticonstitucional y que los residentes fueron expulsados a la fuerza.
Los bosquimanos llevaron de nuevo al Gobierno a los tribunales, pero el Tribunal Supremo desestimó el caso.
A estas privaciones y múltiples obstáculos en la realización de sus derechos se suma el veto a la caza impuesta por el Ejecutivo a escala nacional que afecta seriamente su capacidad para alimentarse, ya que su dieta depende mayoritariamente de la caza de subsistencia. Algunas organizaciones como Survival International han denunciado que se trata de una medida ilegal e inconstitucional que viola las propias sentencias de los tribunales de Botswana.
Además, según declaraciones, existen intereses lucrativos detrás de los intentos de reprimir la caza entre los bosquimanos en nombre de la “conservación”, cuando el propio Gobierno permite la caza de trofeos en el interior de la Reserva de Caza del Kalahari Central para las élites que pagan por ello, a la vez que fomenta otras actividades.
Si este conflicto no se remedia, a no muy largo plazo los bosquimanos podrían llegar a desaparecer del continente africano.

DRAGÓN DE KOMODO



EL MAYOR LAGARTO DEL MUNDO


También llamado monstruo de Komodo, es una especie de saurópsido de la familia de los varánidos, endémico de algunas islas de Indonesia central. Está considerado como un lagarto de excepcional tamaño, con una longitud media que puede incluso superar los tres metros y un peso alrededor de 80 kilos. A consecuencia de su voluminoso cuerpo y su innata agresividad, son los grandes depredadores de los ecosistemas en los que viven y, a pesar de que estos grandes lagartos se alimentan principalmente de carroña, también cazan y tienden emboscadas a sus presas, que incluyen invertebrados, aves y mamíferos.
La primera vez que científicos occidentales estudiaron los dragones de Komodo fue en 1910. Su tamaño y reputación de animal temible los convierte en uno de los animales más populares en los zoológicos. En estado salvaje son una especie amenazada: su ámbito de distribución se ha reducido debido a las actividades humanas y están catalogados como vulnerables. Están protegidos por la ley indonesia y una reserva, el Parque Nacional de Komodo fue fundado en 1980 para contribuir a su conservación.

DESCRIPCIÓN
Su inusual tamaño se atribuía generalmente al gigantismo insular, ya que no hay otros animales carnívoros que puedan ocupar el nicho ecológico de las islas en las que viven. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que su gran tamaño se entiende mejor como un vestigio aislado de una antigua población de grandes varánidos que vivían en Indonesia y Australia, la mayor parte de los cuales, junto con otra megafauna, fue descastada tras su contacto con los humanos modernos. Se han encontrado fósiles en Australia muy similares, de más de 3,8 millones de años de antigüedad y su tamaño permaneció estable en Flores, una de las pocas islas indonesias donde se le puede encontrar en la actualidad, desde que esta isla (junto con otras vecinas) fueron aisladas por los crecientes niveles del mar.
El dragón de Komodo tiene una cola fuerte y musculosa tan larga como su cuerpo y aproximadamente 60 dientes serrados, que se cambian a menudo y que pueden medir hasta 2,5 centímetros de largo. Su saliva suele estar manchada de sangre, puesto que los dientes están casi cubiertos de tejido gingival que se daña de forma natural durante la masticación. Esto crea un cultivo ideal para las virulentas bacterias que viven en su boca.
Tiene una lengua larga y amarilla, marcadamente bifurcada. La usa para oler, detectar sabores y percibir estímulos, al igual que otros muchos reptiles utilizando el órgano de Jacobson y que le ayuda a orientarse en la oscuridad. Teniendo un viento favorable y con su hábito de balancear su cabeza de un lado para otro cuando anda, es capaz de descubrir carroña a distancias de cuatro a casi diez kilómetros.
Las fosas nasales de estos animales no son de gran utilidad para percibir olores, dado que carecen de diafragma. Tan solo cuenta con unas pocas papilas gustativas en la parte de atrás de la garganta. Sus escamas, algunas de las cuales están reforzadas con hueso, tienen placas sensoriales conectadas con nervios que facilitan su sentido del tacto. Las escamas alrededor de los oídos, labios, barbilla y planta de los pies pueden tener tres o más placas sensoriales.
Se creía en principio que eran sordos como consecuencia de un estudio que no mostró ninguna agitación en ejemplares salvajes en respuesta a susurros, voces elevadas o gritos. Este estudio fue cuestionado cuando una trabajadora del zoológico de Londres entrenó a un espécimen en cautividad del parque para salir a alimentarse con el sonido de su voz, aun cuando el animal no podía verla.
No tienen un sentido del oído particularmente agudo, a pesar de sus visibles conductos auditivos, y sólo es capaz de oír sonidos entre 400 y 2000 hercios.
Son capaces de ver hasta una distancia de 300 metros, pero dado que sus retinas sólo contienen conos, se cree que tiene una pobre visión nocturna. Es capaz de percibir el color, pero tiene una pobre discriminación visual de objetos inmóviles.

HÁBITAT
El dragón de Komodo prefiere lugares cálidos y secos, y suele vivir en prados abiertos con hierbas atas y arbustos, sabanas y zonas bajas de bosques tropicales, aunque también pueden encontrarse en otros hábitats como playas y lechos secos de los ríos. Los jóvenes son arbóreos y viven en regiones arboladas hasta los ocho meses de edad.
Como animal ectotermo, es más activo durante el día, aunque también manifiesta cierta actividad nocturna. Son básicamente solitarios, y sólo se reúnen para emparejarse y comer. Son capaces de correr a gran velocidad en breve carreras de hasta 20 kilómetros/hora, de zambullirse a una profundidad de cuatro o cinco metros, y de escalar árboles con facilidad cuando son jóvenes gracias a sus fuertes zarpas. Son buenos nadadores y pueden recorrer grandes distancias a nado para alcanzar islas vecinas.
Para cazar presas que están fuera de su alcance puede ponerse de pie sobre sus patas traseras usando la cola como apoyo. A medida que el dragón de Komodo madura, utiliza sus garras principalmente como arma, dado que por su gran tamaño se vuelven poco prácticas para escalar.
La época de apareamiento comienza entre julio y agosto, y la puesta de huevos en septiembre. Depositan aproximadamente unos veinte huevos en nidos abandonados, y los incuban durante siete u ocho meses, hasta su eclosión en abril cuando los insectos son más abundantes. Los jóvenes son vulnerables, por lo que suelen morar en árboles, a salvo de depredadores y adultos caníbales. Tardan entre tres y cinco años en madurar, y suelen vivir hasta los cincuenta años. Estos lagartos se encuentran entre los pocos vertebrados con capacidad de reproducción por partenogénesis, proceso por el que las hembras pueden poner huevos viables en situaciones de ausencia de machos.

CARNÍVOROS Y CARROÑEROS
Los dragones de Komodo son carnívoros y, aunque se alimentan por lo general de carroña, también tienden emboscadas a presas vivas acercándose sigilosamente. Es capaz de localizar una animal muerto o agonizante a gran distancia. Se han documentado casos de dragones derribando cerdos grandes y ciervos con su fuerte cola. Es frecuente que las presas grandes sean devoradas por varios ejemplares, o que, si la presa consigue inicialmente escapar, pero queda herida, sea cobrada finalmente por otro u otros dragones.
Se alimentan arrancando grandes trozos de carne de sus presas y tragándoselos enteros, mientras sujetan el cadáver con las patas anteriores. En el caso de presas pequeñas, como cabras por ejemplo, suelen tragarse las presas enteras. La copiosa cantidad de saliva roja que producen contribuye a lubricar la comida, pero a pesar de ello tragársela continúa siendo un proceso largo (15-20 minutos para tragarse una cabra). Pueden intentar acelerar el proceso embistiendo el cadáver contra un árbol para forzarlo a bajar por la garganta, y a veces embisten con tanta fuerza que pueden incluso derribar el árbol.
Debido a su lento metabolismo, los dragones grandes pueden sobrevivir con tan sólo doce comidas al año. Al acabar la digestión, regurgita una masa de cuernos, cabellos y dientes conocida como pelota gástrica, que está cubierta de una mucosidad maloliente. Tras regurgitar la pelota gástrica, se frota la cara contra el suelo o contra arbustos para deshacerse de la mucosidad, lo que sugiere que, como en el caso de los humanos, no les gusta el olor de sus propias excreciones.
Debido a su tamaño y reputación de animales temibles no suelen ser muy frecuentes en zoológicos, dado que también son vulnerables a infecciones y enfermedades parasitarias. Los nativos indonesios sienten auténtico pavor por estos animales, dada su agresividad. Tal es el respeto que les tienen, que muchos indígenas creen que en realidad se trata de familiares suyos que se han reencarnado y por eso hay que tratarlos con máximo cuidado si alguien se los encuentra en la selva. Aunque sean raros los casos de ataques a humanos, existe constancia en la zona de las islas indonesias de muertes causadas por dragones de Komodo.

PARQUE CORBETT



HOGAR PARA UNA INFINITA VARIEDAD DE PÁJAROS

Ubicado en medio de las estribaciones  de Kumaon, el Parque Nacional Corbett ocupa un lugar especial entre todos los Parques Nacionales de la India. Conserva la riqueza de la flora y la fauna que atrae a visitantes de todas partes del mundo.
El majestuoso bosque de Saal, las frondosas colinas de vegetación mezclada y variada desde su cumbre; las anchas llanuras de pampas con racimos de árboles y plantas; los amplios espacios abiertos con su crecimiento exuberante de pasto verde frondoso, los árboles y la selva pintados con un color verde suave; los canales de agua reluciente que tuercen por las praderas de un verde asombroso; los barrancos estrechos que van dentro de las colinas, así como las cascadas pintorescas, prestan una grandeza singular al ambiente sereno de este país de bosque. Aquí los visitantes pueden observar a una multitud de los magníficos seres del cielo en el anfiteatro extenso de la naturaleza.
La diversidad del escenario se refleja totalmente en su rica variedad de pájaros. Muchos de ellos hermosos y característicos, tales como los picamaderos, palomas, lechuzas, cuclillos, faisanes, papamoscas, etc. se encuentran en las áreas de bosque de esas estribaciones. Desde luego, la variedad de especies atractivas hace que el observar los pájaros en el Parque sea un pasatiempo muy agradable, con el placer agregado de caminar por el hermoso escenario.
La reserva extensa de agua formada por la construcción de un dique en Ramganga, en Kalagarh, provee refugio a muchas especies de pájaros que visitan al subcontinente indio en el invierno. Los espectaculares grupos de aves migrantes es una de las atracciones especiales.
Resulta un placer observar un baya construir su nido o verle con un hilo largo rasgado de una hoja o de pastos; o una bandada de zorzales, petirrojos o mosquiteros cantando melódicamente para dar la bienvenida al amanecer; o un grupo de sylvidas que avisan a los habitantes de la selva de un peligro próximo; o un pavo real solitario emitiendo su llamada para atraer a las hembras. Grupos grandes de pájaros emigrantes (visitantes invernales) esquivas, gansos, cormoranes, etc. que aterrizan en el Ramganga para descansar y alimentarse en el camino a lugares distantes en el subcontinente indio; y hacen actos excitantes en este jardín de la naturaleza. Los visitantes quizás no puedan llegar a imaginar que el mundo de los pájaros puede llegar a ser tan extenso, tan variado, colorido y hermoso.