La presente edición de TIEMPO DE VIAJAR incluye dos interesantes reportajes:

El primero y muy especial está dedicado a EL GRECO Y TOLEDO. Un viaje a través de las obras de este genial pintor tan identificado con la ciudad toledana.

Y en un segundo artículo invitamos al lector a pasear por el famoso CENTRAL PARK, en el Manhattan neoyorquino.

Y en los Destinos Mágicos publicamos un reportaje sobre la apasionante y multicolor BANGLADESH, asomada a la bahía de Bengala.

Excelente el capítulo gráfico en la Galería de Fotos.

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DENYS GEORGE FINCH HATTON



El honorable Denys George Finch Hatton fue viajero y cazador de caza mayor, aunque llegó a ser más conocido por ser el amante de la baronesa Karen Blixen (también conocida por su seudónimo de Isak Dinesen), quien escribió sobre él en su libro autobiográfico Out of África, publicado por vez primera en 1937 y llevado al cine de forma magistral en Memorias de África.
Finch Hatton era hijo de Henry Stormont Finch Hatton, conde de Winchilsea, y de su esposa, de soltera Anne Codrington, hija de un almirante de la Flota Británica. Siendo el tercer hijo y segundo de los varones, fue educado en el Eton Collage y Brasenose Collage.
En 1911, después de un viaje a Sudáfrica, marchó al África Oriental Británica y compró algo de tierra en el lado occidental del Gran Valle del Rift, cerca de lo que hoy es Eldoret. Pasó la inversión a un socio y comenzó a dedicarse a cazar.
No se sabe que Finch Hatton tuviera ningún romance serio antes de conocer a Karen Blixen. Los presentaron en el club de campo Muthaiga el 5 de abril de 1918, Poco después le dieron a él un servicio militar en Egipto. A su regreso a Kenya después del armisticio, desarrolló una estrecha amistad con Karen y su esposo sueco, el barón Bror von Blixen-Finecke. Volvió a abandonar África en 1920, pero regresó dos años después, invirtiendo en una compañía de desarrollo de tierra.
Para entonces, Karen Blixen estaba separada de su esposo, y después de su divorcio en 1925, Finch Hatton se trasladó a la granja de ella y comenzó a dirigir safaris para deportistas adinerados. Entre sus clientes estuvieron Marshall Field y Príncipe de Gales. Según la autora Mary Lovell, en 1930, Finch Hatton comenzó un romance con Beryl Markham, que trabajaba como entrenadora de caballos de carreras en Nairobi y sus alrededores. Esta relación inspiró a Markham a volar; más tarde, ella misma se haría famosa como pionera de la aviación.
En la mañana del 14 de mayo de 1931, el Gipsy Moth de Finch Hatton despegó del aeropuerto de Voi, lo rodeó dos veces y luego descendió bruscamente hacia el suelo, estallando en llamas. Finch Hatton y Kamau, su sirviente kikuyu, resultaron muertos.
Según sus deseos, Finch Hatton fue enterrado en las colinas de Ngong que dan al Parque Nacional de Nairobi y se encuentran cerca de la que fue casa de Karen Blixen. Más tarde, su hermano erigió un obelisco en el lugar de enterramiento sobre el cual colocó una simple placa de latón dorado con el nombre de Denys, las fechas de nacimiento y muerte, y un extracto del poema narrativo de Samuel Taylor Coleridge: Rime of the ancient mariner (Reza bien quien ama bien a todos, hombre, ave y animal).
Si el viajero se aproxima a las colinas de Ngong, el lugar donde está enterrado Finch Hatton puede visitarse.

UN INCENDIO DEVORÓ NÔTRE DAME DE PARIS



La tarde-noche del pasado día 15 de abril, desde todos los puntos de la capital francesa, parisinos y turistas, mientras el resto del mundo lo hacía a través de los medios de comunicación, contemplaron conmocionados como las llamas consumían este símbolo europeo, auténtico modelo del gótico desde hace más de ocho siglos, que llegó a resistir dos guerras mundiales y es un auténtico Patrimonio de la Humanidad.
La Catedral de Nuestra Señora de París es uno de los edificios más señeros y antiguos de cuantos de construyeron en estilo gótico. Se empezó su edificación en el año 1163 y se terminó en el 1345. Dedicada a María, madre de Jesucristo, se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. Sin lugar a dudas, siempre ha sido uno de los monumentos más populares de la capital francesa. Ahora, toca reconstruirlo y pare ello las autoridades galas ya hablan de como mínimo, cinco o seis años, durante los cuales permanecerá cerrada al culto. Va a ser un periodo de tiempo en el que habrá que trabajar duro para devolverle a la catedral el aspecto de antaño y que todo conocíamos A tal efecto ya han sido muchas las entidades que han ofrecido grandes cantidades de dinero para sufragar el enrome coste que ello va a suponer. Cualquier sacrificio es poco para darle de nuevo a Nôtre Dame su antiguo esplendor.

LA TRANSICIÓN DEL ROMÁNICO AL GÓTICO
Las catedrales de gótico surgen íntimamente ligadas a la idea del esplendor y la monumentalidad, a efecto claro de las necesidades y aspiraciones de la sociedad de la época. La arquitectura gótica es un instrumento poderoso en el seno de una sociedad que ve transformarse la vida urbana a un ritmo acelerado en el inicio del siglo XI.
La ciudad resurge con una extrema importancia en el campo político, en el campo económico (espejo de las crecientes relaciones comerciales), ascendiendo también, por su lado, la burguesía adinerada y la influencia del clero urbano. El resultado de esto es una sustitución también de las necesidades de construcción religiosa fuera de las ciudades, en las comunidades monárquicas rurales, por el nuevo símbolo de la prosperidad urbana, la catedral gótica. Y como respuesta a la búsqueda de una nueva dignidad creciente en el seno de Francia, surgió la Catedral de Nôtre Dame de París.

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN
Pese a la poca calidad constructiva del subsuelo, esta ubicación posee un largo historial dedicado al culto religioso. Los celtas habían celebrado aquí sus ceremonias donde, más tarde, los romanos erigirían un templo al dios Júpiter. También en este lugar existió la primera iglesia cristiana de París, la Basílica de Saint-Etienne, proyectada por Childeberto I alrededor del año 528 d.C.
En sustitución de esta obra surgió una iglesia románica que permaneció hasta 1163, cuando comenzó la construcción de la catedral actual.
Ya en 1160, y como resultado del ascenso centralizador de París, el obispo Maurice de Sully consideró la existente iglesia (de San Esteban) poco digna de los nuevos valores. El gótico inicial, con sus innovaciones técnicas que permiten formas hasta entonces imposibles, es la respuesta a la demanda de un nuevo concepto de prestigio en el dominio ciudadano. Durante el reinado de Luis VII, y bajo su apoyo, este proyecto fue bendecido financieramente por todas las clases sociales. Así, y teniendo en cuenta la grandeza del proyecto, el programa siguió velozmente y sin interrupciones que pudieran ocurrir por falta de medios económicos (algo común en la época, en construcciones de gran envergadura).
La construcción se inició en 1163 reflejando influjos de la Abadía de Saint Denis, subsistiendo aún dudas en cuanto a la identidad de quien habría “colocado” la primera piedra, el obispo Sully o el papa Alejandro III. A lo largo del proceso (la construcción, incluyendo modificaciones, duró hasta mediados del siglo XIV) fueron varios los arquitectos que participaron en el proyecto, esclareciendo este factor las diferencias estilísticas presentes en el edificio.
En 1182 el coro ya prestaba servicios religiosos y, durante la transición entre los siglos, se construyó la nave. Al inicio del siglo XIII arrancaron las obras de la fachada oeste con sus dos torres, extendiéndose a mediados del mismo siglo. Los brazos del transepto (de orientación norte-sur) fueron edificados de 1250 a 1267 bajo supervisión de Jean de Chelles y Pierre de Montreuil. Simultáneamente se levantaron otras catedrales a su alrededor en un estilo   más avanzado dentro del gótico; la catedral de Chartres, la catedral de Reims y la catedral de Amiens.

MODIFICACIONES POSTERIORES
Los arbotantes de la catedral, construidos a principios del siglo XIII son una solución estructural típica de la arquitectura gótica que deriva las presiones de las bóvedas hacia los contrafuertes adosados al exterior de los muros.
La catedral fue alterada sustancialmente a finales del siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV, principalmente en la zona este, en la que sepulcros y vidrieras fueron destruidos para ser sustituidos por elementos más al gusto del estilo artístico de la época, el barroco. Así, entre 1630 y 1707, el gremio de orfebres de París encargó un cuadro al año a artistas como Laurent de La Hyre o Sébastien Bourdon. Se reunieron 77 pinturas de gran formato, que luego se dispersaron. En fechas recientes, regresó al templo una docena de dichas obras.
En 1793, durante la Revolución francesa, más elementos de la catedral fueron destruidos y muchos de sus tesoros robados, acabando el espacio en sí por servir de almacén para alimentos.
En 1804 Napoleón Bonaparte se coronó a sí mismo emperador en la catedral.
Con el florecer de la época romántica, la catedral se apreció con otros ojos. Bajo esta nueva luz del pensamiento se inició un programa de restauración de la catedral en 1844, liderado por los arquitectos Eugéne Viollet-le.Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, que se extendió durante veintitrés años.
Entre las modificaciones que se hicieron están: la inserción de gabletes en las ventanas, el rosetón sur enteramente nuevo, el cambio de la piedra de los arbotantes por piedra nueva, la reconstrucción de todas las capillas interiores y altares, la colocación de estatuas en la Galería de los Reyes, parcialmente destruida durante la Revolución francesa (incluso hay algunas que son retrato de Viollet); también se añadieron a la catedral numerosas gárgolas que configuran una de sus imágenes más características. Además, se planeó un aislamiento de la catedral, derribando todos los edificios de los alrededores.
En 1871, con el corto ascenso de la Comuna de París, la catedral se vuelve nuevamente telón de fondo de las turbulencias sociales, durante las cuales casi fue incendiada. En 1965, como consecuencia de las excavaciones para la construcción de un aparcamiento subterráneo en la plaza de la catedral, se descubrieron catacumbas que revelaron ruinas romanas, de la catedral merovingia del siglo VI y de habitaciones medievales. Ya más próximo a la actualidad, en 1991 se inició otro proyecto de restauración y mantenimiento de la catedral con una duración prevista de diez años.

MOMENTOS IMPORTANTES EN LA CATEDRAL
Nôtre Dame vivió a lo largo de su historia momentos de gran relevancia:

·         1314 - Jacques de Molay fue quemado vivo en la hoguera frente a la catedral en construcción de Nôtre Dame.
·         1429 - Coronación de Enrique VI de Inglaterra durante la Guerra de los Cien Años.
·         1804 - Coronación, el 2 de diciembre de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia y de su mujer Josefina de Beauharnais como emperatriz en presencia del papa Pío VII. Debido a este evento, el papa elevó a Nôtre Dame a la categoría de basílica menor.
·         1900  - El organista y compositor francés Louis Vierne gana la plaza de organista titular tras una dura competición contra los quinientos mejores organistas de su época.
·         1909  - Beatificación de Juana de Arco.
·         1937 - Fallece Louis Vierne durante la interpretación de su recital de órgano número 1750.
·         1980  - El papa Juan Pablo II celebra misa en la plaza Parvis.

LA LITERATURA Y LA FAMA
Durante el Romanticismo, Víctor Hugo escribió, en 1831, el romance Nuestra Señora de París. Situando los acontecimientos en la catedral durante la Edad Media, la historia trata de Quasimodo, que se enamora de una gitana de nombre Esmeralda. La ilustración poética del monumento abre puertas a un nuevo deseo de conocimiento de la arquitectura del pasado y, principalmente de la catedral de Nôtre Dame de París.
Y la catedral no era sólo su compañera, era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí misma. Él nunca soñó que había otros setos que las vidrieras en continua floración; otra sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; u otros océanos que París rugiendo bajo sus pies.
                                                           Víctor Hugo, Nuestra Señora de París   

UN MAGNÍFICO SÍMBOLO DE PARÍS
Ningún visitante puede dejar la capital francesa sin haber conocido la hermosa Catedral de Nòtre Dame, de culto católico y sede episcopal de la ciudad.
En esta catedral, donde tuvieron lugar acontecimientos más que importantes para la historia de Francia (la coronación de Napoleón y Enrique IV, por ejemplo) destacan sus dos torres de casi 70 metros de altura en la fachada. Desde ellas se puede tener una vista fantástica de la ciudad y además, del campanario, donde vivió el Jorobado de Nôtre Dame, y de las espectaculares y curiosas gárgolas.
Nôtre Dame es uno de los símbolos importantes de la capital francesa, junto con la Torre Eiffel y el museo del Louvre. A  partir de ahora y mientras se llevan a cabo las importantes y costosas obras de reconstrucción sólo se podrá contemplar desde el exterior su esbelta edificación.

EL LOBO IBÉRICO



EL DEPREDADOR MALDITO

Con una leyenda negra a sus espaldas, el canis lupus signatud o lobo ibérico, es una subespecie de lobo endémica de la península ibérica y está catalogado como especie vulnerable y casi amenazada en el Atlas de los mamíferos terrestres. Sin embargo, su caza está permitida en el norte de España.
Es un lobo de tamaño medio, los machos suelen alcanzar hasta 70 cm. de altura y 50 kilos de peso. El pelaje tiene manchas oscuras en la cola, parte anterior y cruz que han dado nombre a la subespecie.
Aunque históricamente se distribuía abundantemente por toda la península, actualmente se mantiene con poblaciones relativamente estables al norte del Duero, mientras que al sur su población es frágil y está fragmentada y amenazada, siendo una especie protegida.
Alcanza un tamaño medio entre 130 y 180 cm. de longitud y las hembras entre 130 y 160 cm. Los machos adultos pesan generalmente entre 35 y 50 kilos y las hembras de 30 a 40 kilos. En movimiento llama la atención el poderío de los cuartos delanteros en relación a la grupa, levemente caída.
Tienen la cabeza grande y maciza, orejas triangulares relativamente pequeñas y ojos oblicuos de color amarillento. El hocico presenta unas manchas blancas en los belfos denominados “bigoteras”.
Su pelaje es heterogéneo, de tal forma que se describen unas franjas longitudinales oscuras o negras cubriendo la parte anterior de sus dos patas delanteras, una mancha oscura a lo largo de la cola, y otra mancha oscura alrededor de la cruz a la que se le conoce como ”silla de montar”. El conjunto de estas marcas o manchas oscuras son las que le han dado el nombre signatus a este subespecie de lobo, puesto que signatus significa en latín signado o marcado. Los lobeznos al nacer presentan tonos oscuros uniformes.

DIETA
Este lobo es uno de los pocos grandes carnívoros que existen en la península ibérica y como depredador, se alimenta básicamente de las grandes presas que caza, grandes herbívoros y otros mamíferos de porte menor. El lobo es un carnívoro depredador y la mayor parte de su dieta está compuesta por press cazadas, aunque ocasionalmente puede competir con aves carroñeras por los restos de animales que han muerto de forma natural o por accidente, así como por restos provenientes de vertederos cercanos a núcleos de población humana. También es conocido el hábito, en determinadas estaciones, de consumir alimentos de origen vegetal tales como frutos silvestres.
El doctor Rodríguez de la Fuente realizó diferentes estudios para concretar la dieta del lobo ibérico en España y según los resultados extraídos, esta podría estar compuesta por grandes mamíferos (como jabalíes, corzos, muflones, ciervos, etc.) en un 35%, ovejas en un 24%, conejos en un 14%, ratones de campo en un 9%, carroña en un 7%, reptiles y aves en un 5%, insectos y vegetales en un 4% y otros carnívoros (como zorros o perros) en un 2%.

DISTRIBUCIÓN
Aunque históricamente se distribuía con abundancia por toda la península ibérica, actualmente se mantiene con poblaciones relativamente estables al norte del río Duero y al sur su población es frágil y está fragmentada, siendo especie protegida.
Estos lobos poblaban la mayor parte de las tierras del sur de los Pirineos hasta principios del siglo XX. Sin embargo, durante los últimos cien años han venido sufriendo una persecución sistemática y una serie de trabas indirectas para el correcto desarrollo de sus poblaciones.
El número total de ejemplares de canis lupus signatus que se pueden encontrar en España varía según las fuentes. El último censo fiable data de hace ya bastante tiempo e indicaba la existencia de 1500 a 2000 individuos. La población puede estimarse en aproximadamente 2800 ejemplares, distribuidos prácticamente en el cuadrante  noroccidental de la Península.
Las principales poblaciones se distribuyen por las comunidades de Castilla y León, Galicia, Cantabria y Asturias. También hay poblaciones reducidas en zonas de montaña de regiones limítrofes como País Vasco, La Rioja, provincia de Guadalajara (Castilla La Mancha) y también en el norte de Portugal. También hay algunas poblaciones en zonas de montaña del norte de Andalucía que están aisladas de las del norte de la península ibérica, pues ambas poblaciones están separadas por la submeseta sur, donde no hay poblaciones de este animal.
Gracias a los trabajos de protección del lobo ibérico a principios del siglo XXI, se han localizado ejemplares en zonas más al sur como el Sistema Central y Sistema Ibérico. Por ejemplo, en 2013 se grabaron imágenes de crías de lobo ibérico al norte de la comunidad de Madrid, tras 60 años sin tener datos del Proceso Histórico y población actual.

COMO DETECTAR SU PRESENCIA
Resulta complicado para los no expertos, pues tanto sus huellas como sus excrementos, e incluso los daños al ganado, pueden confundirse con los de perros de gran talla. Su observación en libertad es complicada, no obstante, se pueden oír sus aullidos.
Los principales problemas con los que se enfrenta esta especie en España son:
·         El incremento de la presión humana sobre el hábitat del lobo, con la desaparición continuada de zonas apartadas en las que la especie ha prosperado tradicionalmente.
·         Los incendios forestales que, tanto de forma natural o accidental como provocada, asolan los bosques españoles y suponen una reducción de los hábitats naturales de la fauna en general, y sobre todo de los grandes mamíferos que encuentran enormes dificultades en la conquista de otros territorios de alimentación y refugio.
·         La competencia con los intereses de ganaderos y cazadores, que se salda sistemáticamente con batidas tras ataques de lobo.
·         La ignorancia y la superstición -palabras duras, pero no por ello menos ciertas- de las poblaciones agrarias que a la vez sufren los ataques del lobo sobre su ganado y temen la figura del lobo como un animal vinculado por la tradición con los aspectos más oscuros de la humanidad y la mitología.
·         El impacto de las grandes infraestructuras, principalmente autopistas y vías férreas, producen en las áreas de distribución del lobo, actuando como verdaderas barreras que aíslan grupos poblacionales y producen atropellos de forma permanente.
·         El imperdonable desinterés y negligencia de las autoridades competentes, tanto regionales como nacionales, quienes se limitan a legislar en el mejor de los casos, cuando no ganan dinero por el deplorable método de subastar el derecho de caza de lobos por cantidades excesivas. Esas mismas autoridades se niegan a pagar indemnizaciones a los ganaderos perjudicados por los asaltos del lobo y mantienen una escandalosa ceguera que ha permitido que ningún cazador furtivo haya sido jamás multado, a pesar de las leyes que protegen a la especie, mientras que se admite que el 70% de los lobos que mueren cada año lo hacen a manos de cazadores furtivos.
Lo cierto es que la relación entre el hombre y el lobo está primariamente marcada por el hecho de que son dos especies que básicamente compiten por los mismos recursos alimentarios. Temido en ocasiones, odiado casi siempre y protagonista de tradiciones oscuras y mitológicas la mayoría de las veces, el lobo ibérico sigue siendo objeto de infinidad de controversias.